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FIN DEL ACCESO A LA NACIONALIDAD

  • Foto del escritor: MD° mediadesign
    MD° mediadesign
  • hace 2 días
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En el día en que decae la disposición adicional octava, que ha permitido a miles de descendientes solicitar la nacionalidad española a través de la Ley de Memoria Democrática, la colectividad reclama que se tomen medidas para resolver la saturación consular 



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 22 oct 2025  


En la fila superior (izquierda), Eduardo Sánchez Morrondo, en el centro, Umbelina González y Celia Otero, en la fila inferior (izquierda) Otto Remesal y Felipe Pousada. | La Región Internacional 



Este miércoles, 22 de octubre, concluye el plazo para solicitar la nacionalidad española al amparo de la Ley 20/2022, de Memoria Democrática (LMD). A partir de las 23:59 horas de este día, ya no se podrán solicitar más citas para iniciar los trámites para convertirse en ciudadano español. Dicho de otro modo, todas las solicitudes registradas después de esa hora no serán admitidas ni procesadas por la administración consular. 


Desde distintos países, representantes de la colectividad española coincidieron en señalar la necesidad de haber previsto mejor la magnitud de la respuesta y de transformar este tipo de procesos en políticas permanentes y no sujetas a plazos. 


La historiadora Celia Otero, colaboradora deRegión Internacional, considera que la gran demanda que ha tenido el acceso a la nacionalidad no puede entenderse solo desde la tramitación burocrática, sino como una expresión de pertenencia y seguridad frente a la inestabilidad que atraviesan muchos países latinoamericanos. “Solo al pensar en la numerosa colectividad española de Argentina, y en especial de Buenos Aires, y en las circunstancias de incertidumbre político-económicas casi constantes en este país, hace que, al menos en el imaginario, esté siempre latente la idea de tener un lugar donde emigrar”, afirmó. Según Otero, la mayoría de los descendientes no emigra de manera definitiva, pero “la idea de contar con esa ciudadanía que nos puede poner a buen recaudo o darnos sosiego subsiste y eso es permanente”. 


Otero, considera que las autoridades españolas no previeron el impacto natural de la norma y por ello urge a evitar en el futuro los plazos limitados que generan saturación. “Creo que no se analizó ni siquiera en lo básico el impacto lógico, natural y esperado, nada que no supiese un habitante de Buenos Aires y mucho más los representantes institucionales”, sostiene. Para ella, lo fundamental es garantizar un acceso estable y continuo: “A partir de ahora debe asegurarse la nacionalidad sin ventanas de tiempo, para no generar aluviones innecesarios. Si los descendientes saben que cuando lo deseen lo pueden tramitar, eso les da seguridad y no los lanza a la siga del naufragio”. 


En México, la presidenta de Asturianos en el Noreste de México A.C.,Umbelina González Salcido, también reconoció que el interés superó cualquier previsión. “Desde luego que no era previsible el interés por la solicitud de nacionalidad. Aunque bien es cierto que en México existe una gran cantidad de población descendiente de españoles, no manifestaban el interés por acceder a dicha nacionalidad”, explicó. A su juicio, los consulados españoles han debido enfrentar una carga extraordinaria con recursos insuficientes. “Debe tomarse en cuenta que es trabajo extra a las actividades naturales de dichos centros, que son muy burocráticos, por lo que suelen ser lentos. El personal asignado a dichas dependencias suele ser escaso, así como el horario de atención es limitado.” 


González Salcido advirtió que la situación ha afectado la atención de otros trámites esenciales en el Consulado de España en Monterrey, donde existe saturación en las citas. “Para atender las necesidades de la colectividad es priorizar los trámites principales del consulado: pasaportes, asentamiento de hijos, asuntos jurídicos, educativos, etcétera. Dado que se han saturado con la tramitación del acceso a la nacionalidad, las citas en el consulado de Monterrey no se atienden para otros asuntos”, detalló. Ante ello, planteó la necesidad de ampliar la capacidad de atención del Consulado, ya que “la cantidad de nuevos españoles que accedieron a la nacionalidad por esta ley es la más grande de los trámites realizados en la República mexicana”. 


Desde Cuba, Otto Remesal, community manager de la Casa de Zamora, sostiene que el fenómeno era previsible y que los consulados debieron organizarse con antelación. “Era previsible debido a la gran cantidad de descendientes de españoles que estaban pendientes de obtener la nacionalidad”, señaló. Para Remesal, la llamada disposición adicional octava de la ley amplió de forma significativa el número de descendientes con posibilidad de solicitar la ciudadanía, por lo que “debería haberse previsto el aumento de búsqueda de documentos y solicitudes”. Agregó que, frente a una ciudadanía en el exterior que crece de manera constante, “los consulados deberían organizarse mejor y crear una infraestructura capaz de atender ese volumen para que los trámites se hagan con rapidez y seguridad”. 


El abogado residente en Brasil,Felipe Pousada Prado, presidente de la Asociación de Empresarios Gallegos en Saõ Paulo (AEGASP), subrayó que la demanda en el Consulado de São Paulo alcanzó niveles históricos. “Estamos hablando de un expediente que ya roza las 100.000 solicitudes y podría llegar a 130.000. El consulado abarca una demarcación más grande que el territorio de toda España. Cuando se hizo la ley, no se había previsto que los consulados se iban a desbordar”, explicó. El jurista consideró que el colapso era evitable y que faltó planificación desde la administración central española: “No se adoptaron medidas para reforzar los consulados más grandes, como Buenos Aires, La Habana y São Paulo, a pesar de que se conocía su volumen de trabajo”. 


Pousada Prado reconoció, sin embargo, la dedicación de los funcionarios. “Las cosas funcionan por la determinación y buena voluntad del personal consular, no por previsión del Estado. Si no fuera por ellos, la situación sería mucho peor”, apuntó. También advirtió sobre un fenómeno nuevo: muchos solicitantes, dijo, no buscan la nacionalidad por un vínculo afectivo con España, sino como una vía de movilidad. “Muchos de estos no tienen más vinculación con España. Algunos solo quieren la nacionalidad para viajar sin visado o como salvoconducto ante la inestabilidad de sus países”, comentó. 


Por su parte, desde España, Eduardo Sánchez Morrondo, presidente de la asociación Compromiso Asturias Siglo XXI, consideró que la alta respuesta de los descendientes era previsible, dado el atractivo de las condiciones de vida y trabajo en el país. “España ofrece unas condiciones de vida y trabajo muy atractivas, por lo que no me sorprende que se desborden las expectativas”. A su juicio, el problema radica en la estructura administrativa: “Los trámites burocráticos son hoy las principales barreras para muchas iniciativas, tanto privadas como públicas. Urge poner en marcha una adecuación de las estructuras de la administración con plataformas tecnológicas adecuadas”. 


Sánchez Morrondo insistió en que el retorno del talento y la reconexión con los descendientes de españoles deben ser prioridades estratégicas. “El retorno del talento ha de ser una prioridad para España y para Asturias, y por lo tanto facilitar el proceso ha de convertirse en una prioridad. Las personas cuyos ascendientes son españoles deberían tener más facilidades a la hora de retornar, no en vano mantienen una vinculación y afecto hacia nuestro país y regiones”, señaló. 


El cierre del plazo para acceder a la nacionalidad deja un balance contradictorio: ha sido un gran avance para la ciudadanía española en el exterior, pero no debería depender de plazos ni de coyunturas administrativas. Y dado que en la mayoría de los países de América Latina, el número de solicitantes superó las expectativas, también reveló la necesidad de un sistema consular más moderno, ágil y conectado con las necesidades de la diáspora. 

 

 
 
 

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